
La semana pasada me crucé con varias notas sobre fotografía y me quedé pensando (la reflexión no es mi fuerte)
Por un lado, apareció la nueva tapa de la revista
Esquire, con una
supervixen Megan Fox en la tapa.
El shooting para la edición lo realizó
Greg Williams con la particularidad de que fue filmado y no fotografiado ... Si: se filmó a la actriz con una cámara de video de altísima definición (
Red One), y las "fotos" que ilustran la nota son capturas de video de unos 15 megapixels
Megan, básicamente actuó para un clip de 10 minutos. Lo curioso, es el cambio en el rol del fotógrafo. Es la primera vez que una gran revista apoya la fusión entre la fotografía y el video. (chequen el último editorial de
Pedro Meyer).
photo by BK_avocado @FlickrPor otro lado, me encuentro con la noticia de que una pequeña empresa de cámaras de foto de plástico,
Superheadz (las llamadas Toy Cameras ... lo que viene haciendo
Lomo hace años) sacó la primera cámara digital que produce imágenes con estética análoga (?)
O sea, una mini cámara, que produce fotos al estilo
Holga y graba videos como un
Super8. Se llama
Digital Harinezumi y cuesta al rededor de 150 dólares.

Haciendo
una búsqueda en Flickr, ya se pueden encontrar fotos, y percibir la ansiedad de los usuarios, para saber dónde se consigue esta camarita (por ahora sólo se vende en Japón)
Para pensar como si estuvieras reencarnado en Susan Sontag: cómo hay fotógrafos y mercado, que quiere seguir sacando fotos vintage, con ese feeling al film vencido, al rollo de diapo cruzado, por más que sea en una cámara digital ... mientras otros se interesan en llevar los megapixels a niveles inimaginados ... eh?
Link:
reseña HarinezumiLink:
el video de Megan para Esquire